Carlos Marzal: Ánima mía

Hoy haremos una incursión por un terreno que no frecuento mucho: la poesía.

Carlos Marzal nació en Valencia, en 1961 y es licenciado en filología hispánica. Publicó su primer libro, El último de la Fiesta, en 1987, y cuatro años más tarde, La vida de frontera. Luego vendrían los poemarios Los países nocturnos (1996) y Metales pesados (2001) por el que recibió el premio Nacional de La Crítica y Nacional de Literatura. En 2004, apareció Fuera de mi, premio Fundación Loewe.

Se ha revelado como un gran novelista con Los reinos de la casualidad (2003). Ha reunido sus escritos teóricos en Poesía a Contratiempo (2002), sus aforismos en Electrones(2007) y sus apuntes sobre arte en El cuaderno del polizón (2007).

De la solapa del libro extraemos el siguiente texto:

Cinco años después de Fuera de mi, Marzal nos entrega Ánima mía. Aquí vuelve al timbre grave y profundo de Los países nocturnos, pero con un lenguaje que es fuente inagotable de prodigios, para expresar la celebración de la existencia y el sentimiento de desamparo, la gravedad de la muerte y la exaltación de la vida a través de las diferentes magias que constituyen la realidad. Una voz que se muestra aquí tan hímnica como elegíaca, tan celebratoria como trágica. Todos los tonos y cadencias que parecían ir desplegándose en los libros anteriores, encuentran su integración en este deslumbrante poemario, tal vez el más representativo y maduro del autor.

De la lectura del mismo quiero extraer el siguiente poema:

El ABISMO Y EL PUENTE

Es una invitación para el camino
todo lo que separa dos distancias.

Entre ambos puntos trazo yo mi recta,
como entre dos conceptos mi metáfora.

Sólo quiero salvar, mientras lo estrecho,
el abismo que se abre en las palabras.

Palabras que persiguen consolarnos
de nuestra triste condición sin alas.

Pasar al otro lado del sentido,
para ponerme en salvaguarda.

El mundo es lo que digo que es el mundo,
aunque no acierte nunca a decir nada.

La vida se me aleja si la nombro,
y sólo si la nombro se me alcanza.

¿No ves que estoy huyendo? Dame asilo.
Dame en tu corazón puente de plata

Marzal refleja certeramente gran parte de la lucha de un escritor: construir mundos. La tarea es imposible sin palabras (¿acaso algo existe para nosotros sin una palabra que lo nombre?) y al mismo tiempo hay una lucha titánica para un escritor.  Consiste ésta en estirar los límites de la palabra, en ampliar esa reducción que supone siempre asignar la misma palabra a varias realidades: a mi silla y a tu silla.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: