Formas en La noche de las palabras

A vista de pájaro (gran programa de TV, permítaseme la broma) lo primero que podemos ver en la novela La noche de las palabras es que se encuentra dividida en tres grandes partes: El río del olvido, el coleccionista y La noche de las palabras (comparte título con el libro). Cada una de ellas comienza con una cita, sugerente con lo que encontraremos después. Así nos encontramos con una cita de Historia de Galicia de Risco para la primera parte, con Diarios de Kafka en la segunda y con una cita de Louis Aragon en la última: “Aquí comienza la gran noche de las palabras”.

Fue Ralp Waldo Emerson quién, en su día, afirmó que la literatura del futuro será autobiográfica, hoy no podemos manifestar, ni mucho menos, que esto se haya cumplido pero sí indicar claramente como la influencia de un yo subjetivo ha ido haciéndose más y más presente: un yo particular que introduce su particular idea del mundo en su narración (dudas y puntos oscuros incluidos). Otros autores, como Ortega y Gasset hablaron del triunfo de la novela psicológica, de la desaparición de las tramas, de lo anecdótico (a esto Jorge Luis Borges se opuso frontalmente). No obstante han surgido grandes obras en las que la trama o la acción está diluida, es casi inexistente o es meramente trivial (no es ahí, por tanto, donde tengamos que buscar la grandeza).

Se ha hablado repetidamente también de la literatura actual como algo en lo que los distintos géneros aparecen mezclados, integrados o odiluidos, así como el narrador o los posibles tonos. Ya Gertrude Stein insistía en la inmediatez de la experiencia, con el objetivo de adecuarse a (su) tiempo presente, además de la elección de palabras cortas, sintaxis deshilvanada y eliminar parte de la puntuación. Presentar como primordiales las sensaciones, los prejuicios, los pensamientos instantáneos o las intuciones, en sustitución de pensamientos más elaborados y racionales es algo que aparece claramente en el monólogo interior, magistralmente usado por Joyce o Faulkner.

Un autor es hijo de su tiempo, y Pousa también parece serlo. Esta novela suya es fragmentaria en lo más puramente físico (cada una de las tres partes que hemos nombrado está subdividida en capítulos muy cortos) pero además se rompe la continuidad espacial y temporal en numerosas ocasiones entre estos capítulos. Dentro de cada uno de ellos sí que se mantiene una cierta unidad de lugar y una secuencia lineal en lo temporal. No obstante tendremos capítulos en tercera persona, otros narrados en primera usando monólogo interior directo, indirecto en otros, inclusión de fragmentos periodísticos, diarios. En general la oración tenderá a ser breve, casi adueñándose Andrade del mundo y presentando la parte física de forma breve y explícita en elementos muy significativos (por ejemplo en lo referido a las descripciones del hospital y de enfermos). Priman las sensaciones y elementos instintivos (referidos al sexo, por ejemplo) o cognitivos (referidos al arte) muy breves, mucho más que la presentación de pensamientos largos y elaborados. En esta tendencia contemporánea, los mundos y las obsesiones del protagonista sueleñ adueñarse de la narración, llenándose esta de lo que muchos denominan elementos “metaliterarios” (al no pertenecer a la realidad “física”). En Pousa aparecen muchos elementos de este estilo, referidos a escritores y pintores, muchos de ellos actuales. En algunos círculos se fomenta que esto es esnob o pedante, ya que “no es real” y aleja de su comprensión a múltiples lectores. Permítaseme discrepar y añadir que la ficción es un elemento cultural y la cultura es real (tanto como pueda serlo la tan “seria” historia, reconociéndose en la actualidad los elementos comunes de la historia con lo narrativo).

Por edad, Pousa está próximo a muchos de los que en la actualidad se conocen como generación “mutante” entre los que podemos destacar a Vicente Luis Mora, Agustín Fernández Mallo, Javier Fernández, Germán Sierra, Jorge Carrión, Eloy Fernández Porta o Manuel Vilas. A pesar de ciertas reticencias con la inclusión de todos estos autores en la misma generación, sí que es cierto que comparten algunos elementos que todavía no he visto en esta obra de Pousa. Entre ellos una mayor inclusión de elementos tecnológicos propios de esta época, así como un cierto intento de inclusión de esta tecnología con otras artes o ciencias, con el objetivo de dar una especie de cosmogonía a traves de ellas.

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